EDITORIAL

por: La Redacción

Dos símiles metafóricos (entre otros posibles) se nos aparecen insistentes para presentar este primer número de la revista Siglo80miluno: uno es el de edificio y el otro el de barco.
     Examinemos primero el de edificio. 
     Una revista puede pensarse como un gran edificio, donde cada autor ha construido una habitación. Al abrirla nos muestra sólo una parte de su universo, ya sea grande o pequeño, o monumental en lo pequeño (como cuando se examina la cabeza de una aguja), o diminuto en lo monumental (como el detalle que sorprende en la vastedad del Barroco). La revista, su formato digital, por tanto, es el cimiento para estas alcobas que crecen ladrillo a ladrillo, piso a piso, que se expanden según la visión irreductible y libre de sus autores. 
     ¿Hacia qué cielo se alzarán las torres de nuestra revista, en este enorme terreno del pensamiento, la reflexión, el arte, la comunicación de la actualidad? No lo sabemos. Hoy fraccionamos esta finca simbólica, abrimos jardines interiores, juegos, pasillos, con diez colaboraciones en cuento, ensayo, poesía y artes visuales, que sus autores nos han permitido lucir para comenzar a erigir este medio de expresión libre.
     El segundo símil es el de barco, que nos gusta un poco más que el anterior, ya que este último tiene algunos inconvenientes, como el de que los edificios no pueden brincar. Ya se sabe, siempre es una estructura situada sobre piso firme, inamovible.
     En cambio un barco es un bamboleo constante con posibilidad de naufragio. Por supuesto, este símil puede considerarse como esa posibilidad de que los autores construyan, en esta ocasión, camarotes y cubiertas e, incluso, botes salvavidas.
     Sin embargo, nos gusta pensarlo más a partir de una visión catastrofista, dramática (en todo caso, literaria), y comenzarlo con la idea de estamos en un punto remoto y perdido en medio de algo así como el Pacífico. Pensemos en una isla donde, por ejemplo, está punto de explotar el volcán Krakatoa. El bosque ha sido arrasado y los troncos flotan a la deriva y nuestra idea de supervivientes es salir de la isla antes de que nos hundamos con ella en las zonas abisales. 
     Visto así, una revista es la unión de fuerzas ante la calamidad: amarramos lianas, inventamos herramientas, damos martillazos, calafateamos, y vamos tomando la buena, la resistente madera que emerge por allí cerca, la que nos pueda mantener a flote en este mar embravecido y ayudarnos a construir una bonita proa. Somos como la barca hechiza de Huckelberry Finn, pero en lugar de avanzar sobre el regularmente plácido Mississippi, bogamos entre la furia de esos mares inestables que los viejos lobos de la edición dicen que enfrentan las revistas y por los que tendrá que avanzar el Siglo80miluno.
     Hoy, pues, partimos, y seguimos en busca de telas, cuerdas, mástiles, y ¿por qué no?, carajos y vergas (eso sí, ya tenemos varias en este primer número), y nociones de babores, estribores, nortes y sures. Esa es la intención principal: ir armando este barco para que sea bello en la calma, ligero ante la adversidad, rotundo frente esas olas que desbaratan transatlánticos; que pueda tocar el puerto calmo de los lectores y ellos encuentren novedades originales o exóticas, cual si desenvolvieran las de la nao de China.
     Una vez establecido lo que somos en el mar y lo que somos en la tierra (cualquier día podríamos aumentar los símiles a “lo que somos en el espacio y lo que somos en el aire y en el fuego”), expliquemos el nombre de nuestra revista. 
     Decir “siglo ochenta mil uno” parece tener un aire a lejana fecha de ciencia ficción. ¡Son ocho millones de años! 
     En realidad, a lo que nos referimos es al tiempo actual, medido con base en la evolución humana y no en figuras mítico-divinas de hace dos mil años. Aludimos a todo ese lapso que va de estar en la rama indiferenciada de la evolución, compartiendo el mundo en santa guerra depredadora con los otros animales, con los ojos abiertos en la oscura noche de esas centurias que entonces nadie calculaba (incluso antes de que algo en nuestras facciones indicara que derivaríamos a homínidos) hasta llegar al día en que estás leyendo esto, en ese amanecer de la Ilustración que lleva apenas cuatro siglos, con la fortuna de haber sobrevivido y persistido en un mundo inhóspito como el de la naturaleza, donde el tigre dientes de sable, si se hubiera puesto más listo e intenso, nos habría devorado la sesera y extinguido. 
     (Pero eran otras reglas y ahora que vemos con perspectiva cómo hemos lastimado este planeta podemos hasta haber pensado que hubiera sido mejor no ser tan eficientes.) 
     No pasó, no se dio, estamos aquí sentados hoy, en el filo de estos ocho millones de años. En su día más reciente. Y no nos queda más que aceptar las consecuencias de ser el megadepredador pero también la posibilidad aún latente de ser parte de la solución. Somos, pues, eslabón en el tiempo, antorcha en el camino del fuego, y queremos hacer lo que nos corresponde honradamente y en toda su amplitud a través de la palabra, el pensamiento y el arte.
     Para nosotros es importante albergar las diferentes opciones de lo literario, de lo artístico, de lo que se piensa. Son estas nociones lo que más queremos publicar. Pero no estamos cerrados a nada. Deseamos acoger diferentes posturas del gran espectro de las historias que se tienen que contar y ofrecerles un espacio digno, un foro donde su voz se expanda. 
     Es al lector, en última instancia, a quien le tocará juzgar y opinar. Dar una crítica pensada, un reconocimiento o una contradicción. Todo es aceptable. De eso se trata, en corto el Siglo80miluno.
     Y ahora revistemos qué nos trae la presente edición, que, afortunadamente, es muy congruente con lo que queremos decir. En nuestra sección de cuento, Isaí Moreno nos presenta un magistral relato cataclísmico: un meteorito se acerca inevitablemente a la Tierra y el narrador nos deja entrever dos posturas ante esa destrucción esperada exactamente a las "22:22"; Gabriel Wolfson nos enfrenta con la noción de narrar, de asomarnos hacia quién es el protagonista de una historia, en "Una casa habitada por cincuenta años"; Alejandro Badillo nos muestra un reverso de la guerra que nos hace cuestionarnos sobre su absurda necesidad en "El lugar de nadie"; Yael Weiss explora la violencia y las marcas que ésta deja, en ese jardín de moretones que es "Flores sobre el cuerpo"; Juan Bello nos cuenta los avatares de un profesor que trata de mostrar un camino en una época que al parecer está falta de estos en "Didáctica socialista"; el último cuento, "Tercera caída", de Hernán Martínez, al abordar la tragedia de un luchador nos recuerda las trampas y la degradación criminal de algunos humanos que, como anzuelos, transitan la noche. En poesía, Alejandro Velázquez Betancourt nos comparte una voz desencantada y cínica ante la vida, sí, pero con cierta dosis de esperanza que la hacen tolerable; Iván Vergara, por su parte, con imágenes sugerentes y provocadoras nos recuerda la fugacidad irremediable de la existencia. En ensayo, Ingrid Solana nos sitúa en ese movimiento plástico y violento que puede llegar a tener el lenguaje en "El hombre desplazado: el parkour"; Luis Mario Vivanco nos entrega una reflexión sobre el último amor de un gran sátiro en "El erotismo crepuscular de Henry Miller". Por último, Katnira Bello nos presenta una serie de imágenes que señalan la realidad paralela de la oscuridad total del Círculo Polar Ártico, acompañadas de pinceladas anecdóticas, fragmentos que sugieren historias más amplias, serenas, en "Cuaderno de noches inversas". 
     Tómense un tiempo, apreciados lectores, para disfrutar y calibrar cada una de estas visiones. Estamos seguros que sabrán que fue bien aprovechado. 

Dirección editorial: 
Diego Velázquez Betancourt
aleditor@s80m1.com

Coordinación editorial: 
Merari Fierro
mfierro@endora.com.mx

Diseño:
Fernando Zaragoza
ferzaragoza69@gmail.com

Ventas:
Alexis Berny
alexis.berny@gmail.com

Diego Armando León Cruz
noveleo9@gmail.com

Mauricio Morales Hernández 
mauricio.morales.hdez@gmail.com

Ricardo Rodríguez 
vargabloood@hotmail.com

Lourdes Castañon 
castanonlourdes@gmail.com

Irma Arce Fuentes 
vivedanzaescribe@hotmail.com


Administración:

Martha Armida Villavicencio
direccio@endora.com.mx


Colaboradores:
Alejandro Badillo, Juan Bello, Katnira Bello, Aneta Ciesielka, Hernán Martínez, Isaí Moreno, Ingrid Solana, Alejandro Velázquez Betancourt, Iván Vergara, Luis Mario Vivanco, Yael Weiss, Gabriel Wolfson.

Agradecimientos especiales:
Paola Turcott, Israel Rojas, Gabriela Castelán.

siglo80miluno, año 0, núm. 01, agosto de 2017, revista mensual digital editada y publicada por Revista Alquimia y Editorial El Viaje y El Camino, Av. Pacífico 260, el Rosedal, Coyoacán, Ciudad de México, C.P. 04330. El contenido de los artículos firmados, la publicidad pagada y la información contenida en los anuncios son responsabilidad exclusiva de sus autores o representantes legales y no reflejan las opiniones de siglo80miluno. La información contenida en la publicidad (precios, horarios, fechas, etcétera) puede variar por circunstancias ajenas a la editorial.

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